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lunes, 27 de julio de 2015

Revolución liberal en el reinado de Isabel II. Carlismo y guerra civil. Construcción y evolución del Estado liberal. [Historia de España, 2º de Bachiller]



A. Introducción

Durante el reinado de Isabel II se consolidó el Estado liberal y nacional en España. También se potenció un proyecto de economía nacional que se desarrolla durante todo el siglo XIX. En el gobierno se alternan, de manera conflictiva, progresistas y moderados. Las masas populares no llegan a formar parte de estos gobiernos, por lo que nunca se integran en la política.

La oposición frontal ante las nuevas formas de gobierno viene del bando carlista, que fue el gran derrotado, a nivel político y militar, del siglo XIX. Como resultado de esta oposición se desencadenaron las Guerras Carlistas entre:

a) Isabelinos: partidarios de Isabel II, hija de Fernando VII, y su régimen liberal.

b) Carlistas: partidarios de Carlos, hermano de Fernando VII, y su régimen absolutista y tradicionalista.

B. Desarrollo

1. Las guerras carlistas

Los carlistas son los principales representantes del absolutismo frente al régimen liberal de Isabel II. Quieren regresar a las formas de gobierno del antiguo régimen y eliminar todo rastro de liberalismo.

Las causas de este prolongado conflicto fueron las siguientes:

1. Cuestión sucesoria. Tras la muerte de Fernando VII se genera un debate sobre quién debe ocupar el trono español:

a) ISABELINOS. Apoyan a la reina Isabel II, hija de Fernando VII. La Ley Sálica, según la cual sólo un hombre puede heredar el trono español, había sido abolida por la Pragmática Sanción de Fernando VII.

b) CARLISTAS. Apoyan al hermano de Fernando VII, Carlos V, como nuevo rey de España. Los carlistas basaron su proyecto en la Ley Sálica (derogada por Fernando VII mediante la Pragmática Sanción), según la cual las mujeres no pueden ocupar el trono de la corona española. Tras la muerte de Carlos, el proyecto carlista estuvo encabezado por su hijo y su nieto: Carlos VI y Carlos VII, según los carlistas.

2. Enfrentamiento ideológico. Los isabelinos representan la tendencia liberal y los carlistas representan la tendencia absolutista.

a) ISABELINOS. Defensores del liberalismo. Política centralizadora que busca la uniformidad territorial. Defensores del laicismo (el Estado no debe ser católico). Libertades políticas, sociales y económicas. Apertura a lo moderno.

b) CARLISTAS. Defensores del absolutismo y enemigos radicales del liberalismo. Defienden el tradicionalismo, el antiguo régimen y la monarquía absoluta de origen divino. Mantenimiento de los fueros y los privilegios tradicionales. Su lema dice “Dios, patria y rey”. Cerrados en lo antiguo.

3. Respaldo social. La guerra civil fue posible porque ambos bandos contaban con un amplio respaldo social y político.

a) ISABELINOS. Fueron apoyados por la burguesía, trabajadores de las ciudades, altos cargos eclesiásticos y la mayor parte del ejército. En definitiva, son apoyados por aquellos sectores sociales interesados en la apertura y modernización del país. En el plano internacional son apoyados por la Cuádruple Alianza (1834), que agrupa a Francia, Portugal y Reino Unido.

b) CARLISTAS. Fueron apoyados por los campesinos (sobre todo pequeños propietarios que temen perder sus tierras y convertirse en jornaleros), baja nobleza del norte de España, clero rural y conservador, artesanos, algunos oficiales del ejército… por todos aquellos sectores, en definitiva, que quieren conservar sus privilegios y temen la llegada de los nuevos tiempos. Son importantes los siguientes apoyos: por parte de todo el ámbito rural y por el País Vasco, Navarra, Cataluña y Castilla; quieren conservar sus fueros (costumbres tradicionales), defendidos por los carlistas. En el plano internacional reciben el apoyo de Austria, Prusia, Rusia, Nápoles y los Estados pontificios (papado).



I. PRIMERA GUERRA CARLISTA (1833-1840)

Se desarrolla a lo largo de cuatro etapas:

1. Formación del foco de insurrección vasconavarro (1833-1835). Los carlistas intentan provocar una insurrección generalizada en todo el país. Los principales núcleos carlistas son reprimidos por el ejército isabelino y se inicia la guerra civil. Hay una zona de resistencia en el País Vasco y Navarra, donde el coronel carlista Tomás de Zumalacárregui formó el primer ejército carlista a partir de los núcleos guerrilleros ya existentes. Intenta tomar las principales capitales vasconavarras pero fallece en el asedio de Bilbao.

2. Expediciones nacionales (1836-1837). Los carlistas controlaban las zonas rurales del País Vasco y Navarra, y deciden organizar dos expediciones para extender su control a otras zonas: la Expedición Gómez (1836) y la Expedición Real (1837). Quieren extender su revuelta al resto de ciudades del país, pero vuelven a fracasar al ser derrotados por el general Espartero en un nuevo intento por conquistar Bilbao.

3. Iniciativa isabelina y Convenio de Vergara (1837-1839). El ejército isabelino, dirigido por el general Espartero, pasa a la ofensiva. Y el general Maroto, líder de las tropas carlistas, quiere negociar el final de la guerra. Mediante el Convenio de Vergara se puso fin a la guerra en el País Vasco y Navarra. Espartero y Maroto sellaron el acuerdo con un abrazo y los militares carlistas fueron integrados al ejército isabelino respetando su gradación de origen. La cuestión de los fueros, defendida por los carlistas, será tratada en las Cortes como una cuestión de interés nacional. Carlos María Isidro no está de acuerdo con el pacto y se refugia en Francia.

4. Final de la guerra en el Maestrazgo (1839-1840). Una parte del ejército carlista, liderada por el general Cabrera, se niega a aceptar el Convenio de Vergara y decide continuar la guerra por su cuenta. El general Espartero conquistó Castellón, principal zona de resistencia carlista tras la caída del País Vasco y Navarra, y las tropas carlistas huyeron a Francia a través de los Pirineos.


II. SEGUNDA GUERRA CARLISTA (1846-1849)

Se desarrolla en Cataluña a partir del matrimonio frustrado entre Isabel II y su primo, el pretendiente al trono Carlos VI (hijo de Carlos María Isidro, primer pretendiente carlista al trono español). Este matrimonio, planeado de antemano, habría puesto fin al pleito dinástico entre isabelinos y carlistas. Los carlistas son liderados por el general Cabrera y reciben el apoyo de los guerrilleros republicanos (contrario tanto a Isabel II como a Carlos VI). Finalmente son derrotados por el ejército isabelino.


III. TERCERA GUERRA CARLISTA (1872-1876)

Se desarrolla en la zona de tradicional influencia carlista: País Vasco, Navarra y Cataluña. El nuevo pretendiente al trono en el bando carlista era Carlos VII, nieto del primer pretendiente carlista (Carlos María Isidro). Se vuelve a intentar la conquista de Bilbao y la extensión del área carlista a otras zonas de España, pero la restauración borbónica de 1875 (tras la I República) recibe el apoyo decidido de la derecha monárquica española. El carlismo ha sido definitivamente derrotado.

2. Isabel II y la organización del régimen liberal

El antiguo régimen desaparece en España de una manera gradual y progresiva para dar paso a las nuevas formas de gobierno liberal. Isabel II subió al trono cuando todavía era menor de edad, por lo que su reinado se divide en dos períodos marcados por esta circunstancia.

A) MINORÍA DE EDAD (1833-1843). Isabel II no puede reinar durante este período por ser menor de edad. La regencia de la corona tendrá dos épocas: regencia de su madre, María Cristina (1833-1840), y regencia del general Espartero (1840-1843).

I. (1833-1835) Transición entre el Estado absolutista de Fernando VII y el Estado liberal de Isabel II

-ESTATUTO REAL (1834). Texto jurídico planteado como tercera vía entre liberalismo y absolutismo.

El gobierno está compuesto por monárquicos reformistas y liberales moderados que quieren suprimir las normas económicas del antiguo régimen e introducir sólo las reformas políticas imprescindibles.

-REFORMAS: división territorial en provincias (similar a la actual); liberalización de la industria, los transportes y el comercio (menos controlados por el Estado); libertad de imprenta (previa censura); renacimiento de la Milicia Nacional para defender el régimen.

II. (1835-1840) Ruptura con el Antiguo Régimen

Desde el gobierno se impulsa la ruptura definitiva con el Antiguo Régimen. Esta medida fue promovida por los ministros más progresistas.

-PRONUNCIAMIENTO MILITAR DE LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO (1836). Mendizábal era un liberal exaltado que tuvo un importante papel durante el Trienio Liberal. Fue Ministro de Hacienda y presidente del Consejo de Ministros. Su destitución en el gobierno provoca un levantamiento militar que lleva a los progresistas al poder. La reina regente se ve obligada a reinstaurar la Constitución de 1812. El texto original fue modificado dando lugar a la Constitución de 1837, más moderada que la anterior. Se retomaron las desamortizaciones iniciadas en el Trienio Liberal. Promovidas por Mendizábal, la más importante de todas ellas fue la desamortización de las tierras del clero regular. Las desamortizaciones pretenden sanear la deuda pública, sufragar los gastos de la Primera Guerra Carlista, ganar el apoyo de los nuevos terratenientes y transformar la propiedad vinculada al Antiguo Régimen en nueva propiedad con un papel en el mercado. El régimen señorial también vuelve a ser abolido.

III. (1840-1843) Regencia del general Espartero

Los progresistas recurren otra vez a la insurrección armada para consolidarse frente a los liberales moderados. El general Espartero encabezó la rebelión y se hizo cargo de la regencia de la corona de Isabel II. Tras sus victorias en América y en la Primera Guerra Carlista el general Espartero es considerado un héroe popular. El general Espartero impone un régimen liberal y autoritario que cuenta con el fuerte respaldo del ejército, sobre todo del sector de que había combatido, como él, en las guerras americanas. El carácter autoritario de este gobierno termina encontrándose con la oposición de una parte de sus principales aliados: el ejército y los progresistas.

 
Continúa desarrollando las desamortizaciones de Mendizábal, encontrándose con la oposición de la Iglesia y el papa.

-ACUERDO DE LIBRE COMERCIO. Firma un acuerdo de libre comercio con el Reino Unido, lo que provoca la enemistad de:

Francia, donde estaba refugiada María Cristina y los militares moderados, ya que se concede prioridad al comercio con el Reino Unido.

Industria textil catalana, que pedía medidas de protección de sus productos y altos aranceles para los tejidos británicos. En Cataluña se suceden las revueltas urbanas, que están apoyadas tanto por los obreros como por los patronos. Para acabar con la revuelta, Espartero decide bombardear Barcelona. Espartero pierde gran parte de su popularidad.

Espartero se exilió al Reino Unido después de una insurrección civil y militar generalizada en todo el país y protagonizada por todos los elementos de la oposición.

B) MAYORÍA DE EDAD (1843-1868). Isabel II alcanza la mayoría de edad y desde ese momento tiene plenos poderes sobre la corona. Durante este período tienen lugar las reformas más importantes en la construcción del Estado liberal.

1. (1843-1853) La Década Moderada

El gobierno queda en manos de los moderados. Pensaban que ya se habían hecho todas las reformas necesarias y ahora se preocupan de conservarlas sin cambiar nada más. La estabilidad política y el orden serán más importantes que la libertad de los ciudadanos. Se trata de un liberalismo doctrinario, conservador y antidemocrático donde todo el poder se concentra en manos de una oligarquía (miembros de una misma clase social). Los progresistas y el pueblo fueron mantenidos al margen de la política. Las Cortes son suspendidas en varias ocasiones, se falsean los resultados electorales y se extiende la corrupción administrativa.

-CONSTITUCIÓN DE 1845. Refuerza los elementos conservadores de la Constitución de 1837 (que a su vez modificaba la Constitución de 1812).

Se toman medidas para controlar la Administración local y provincial desde el gobierno central: el gobierno elige a los alcaldes de las ciudades más importantes y el gobernador civil (representante del gobierno en las provincias) al resto de alcaldes. También desaparece la Milicia Nacional (considerada como un nido de progresistas y revolucionarios) y en su lugar aparece la Guardia Civil, nueva encargada de mantener el orden. Hay un acercamiento a la Iglesia Católica. Se suspenden las desamortizaciones y se firma el Concordato: una parte de los presupuestos del Estado se destinarán a pagar los gastos de la Iglesia Católica. El autoritarismo del régimen termina enfrentándolo con los carlistas (enemigo tradicional), los moderados de izquierda, los progresistas y el nuevo Partido Demócrata que aparece entre sus filas.

2. (1854-1856) Bienio Progresista

-MANIFIESTO DE MANZANARES. Los moderados de izquierda, liderados por el general O’Donnell protagonizaron una insurrección conocida como la Vicalvarada (por ocurrir en Vicálvaro, Madrid). Se proclama el Manifiesto de Manzanares donde se pide una reforma de la ley electoral y de imprenta, la descentralización del poder estatal y la restitución de la Milicia Nacional, entre otras reformas sociales que van más allá del liberalismo estricto. Contaron con el apoyo de los progresistas y la población civil, extendiendo la revuelta a otras poblaciones donde inmediatamente se organizaron Juntas Revolucionarias. Isabel II encarga al general Espartero, líder de los progresistas, la formación de un nuevo gobierno junto al general O’Donnell.

 Se llevan a cabo las siguientes reformas progresistas:

a. Se recuperan las leyes e instituciones liberales de años atrás: libertad de imprenta, ley electoral, gobierno local y milicia nacional.

b. Se elabora un proyecto de Constitución que nunca llegó a aplicarse: la Constitución de 1854, muy similar a la de 1837 pero que reafirmaba la soberanía nacional y ampliaba la lista de derechos individuales.

c. Culminación del proceso de desamortizaciones: desamortización general que afecta a las tierras eclesiásticas, municipales y estatales.

d. Reordenación económica basada en la consolidación de un mercado nacional. Se aprueba la Ley de Concesiones Ferroviarias y las leyes bancarias que van a dar lugar al actual Banco de España.

Durante todo el bienio se producen diferentes huelgas y motines obreros que culminarán en la huelga general de 1855. La Milicia Nacional apoyaba estos motines; será derrotada por el general O’Donnell. El lugar ocupado por los progresistas será ahora ocupado por los demócratas.

3. (1856-1868) La alternancia entre los moderados y la Unión Liberal

Este período se caracteriza por un liberalismo pragmático orientado a restaurar el orden. En el gobierno se suceden los moderados y la Unión Liberal (nuevo partido político de tendencia demócrata y progresista).

I. PROGRESO ECONÓMICO. El progreso económico es el principal objetivo de la política. Se incrementan las inversiones públicas y finalizan dos grandes proyectos: el tendido ferroviario, que comunica Madrid con otros puntos de España, y el Canal de Isabel II, encargado de abastecer de agua a Madrid.

II. POLÍTICA EXTERIOR DE PRESTIGIO. Busca la recuperación del prestigio internacional de España. Mantiene las buenas relaciones con Francia y Reino Unido. España interviene militarmente en Marruecos para defender Ceuta y Melilla, obteniendo también el territorio de Ifni al suroeste del país. 

III. POLÍTICA INTERIOR MODERADA. Basada en la Constitución de 1845. La alternancia de los distintos grupos liberales en el poder fue un fracaso por dos motivos: por un lado, los ministros son nombrados y destituidos dependiendo de su cercanía a la reina; por otro lado, se suceden las insurrecciones de los grupos progresistas marginados del poder, entre las que destacan la Noche de San Daniel (1865) y la sublevación de los sargentos del cuartel de San Gil (1866). Todas las fuerzas de oposición se unieron en el exilio bajo el Pacto de Ostende, al cual se adhieren los unionistas tras la muerte de los principales apoyos de la reina, Narváez y O’Donnell. Finalmente, la recesión económica de 1866-1868 aumentó el descontento que desemboca en la revolución que dará paso a la I República.
  
C. Conclusión

El enfrentamiento entre absolutistas y liberales que recorre Europa también estuvo presente en España, donde isabelinos y carlistas se disputan el poder a lo largo de gran parte del siglo XIX. El fin de este período supone la derrota definitiva del Antiguo Régimen y la consolidación del Estado liberal.

 

jueves, 23 de julio de 2015

Absolutismo frente a liberalismo. Evolución política del reinado de Fernando VII. [Historia de España, 2º de Bachiller]



A. Introducción

La revolución liberal ha fracasado en toda Europa. En el Congreso de Viena (1815) se firma la Santa Alianza: los monarcas vuelven a sus tronos y recuperan el poder absoluto. Este movimiento se conoce como la Restauración. Fernando VII vuelve a España en 1814. Las reformas liberales de la Constitución de Cádiz (1812) son anuladas y en su lugar se reestablece la monarquía absolutista.


B. Desarrollo

Podemos distinguir tres etapas durante el reinado de Fernando VII:

1. Sexenio absolutista (1814-1820)

Nada más regresar a España, Fernando VII fue presionado por la Iglesia, los altos cargos del ejército y los políticos conservadores para que anulara la Constitución de Cádiz y disolviera las Cortes. Este sector quiere que vuelvan las instituciones del Antiguo Régimen y el poder absoluto del rey (Manifiesto de los persas). El 4 de Mayo de 1814 el rey anuló todas las reformas aprobadas en las Cortes, incluida la Constitución de Cádiz, y fueron reestablecidas las instituciones propias del antiguo régimen: la Inquisición, el régimen señorial y los consejos. La última desamortización emprendida en 1813 fue paralizada.

La restauración monárquica se encuentra con tres obstáculos principales:

1. Inestabilidad del gobierno. Continuo cambio de ministros e imposibilidad de gobernar con unas formas que se han quedado anticuadas.

2. Crisis económica. La deuda del Estado había aumentado con la Guerra de la Independencia. Además, el proceso de emancipación de los territorios americanos privó a la corona de unos ingresos fundamentales y la obligó a enviar tropas de manera continuada para sofocar las diferentes rebeliones que se iban desatando.

3. Oposición liberal. La oposición de los liberales se lleva a cabo mediante diferentes conspiraciones secretas y rebeliones militares. Una de estas rebeliones, la del oficial Rafael Riego en 1820, provoca un cambio político que desemboca en una nueva etapa política: el Trienio Liberal (1820-1823).

2. Trienio liberal (1820-1823)

En Enero de 1820, el oficial Rafael Riego se sublevó y proclamó la validez de la Constitución de 1812. Poco tiempo después, en Marzo de 1820, Fernando VII se vio obligado a jurar y restaurar la Constitución. Se convocaron elecciones municipales y elecciones a Cortes, se vuelve a la política liberal y se llevan a cabo algunas de las medidas aprobadas por las Cortes de Cádiz en 1812. Se crea la Milicia Nacional, cuerpo civil armado encargado de defender la Constitución.

Los liberales se dividirán en dos bloques:

1. LIBERALES MODERADOS. Quieren aplicar las medidas aprobadas por las Cortes de Cádiz entre 1810 y 1813. Gobiernan entre 1820 y 1822.

2. LIBERALES EXALTADOS. Son los protagonistas de la rebelión de 1820, entre los que se encuentra el propio Riego. Gobiernan entre 1822 y 1823. Quieren aplicar medidas más radicales, desarrollando la Constitución de 1812 hasta sus últimas consecuencias: cortes unicamerales, sufragio universal, control parlamentario del gobierno, libertad de opinión, reducción del poder del rey al ejecutivo y medidas contrarias a la Iglesia.

El liberalismo se encuentra con los siguientes obstáculos:

1. Rey. El poder del rey está muy limitado por la Constitución. Para recuperarlo, Fernando VII se enfrenta a los ministros y a las Cortes.

2. Iglesia. Las nuevas desamortizaciones permiten vender las tierras de la Iglesia, provocando su enfrentamiento contra el Estado.

3. Campesinos. La reforma agraria beneficia a los propietarios rurales permitiendo que la tierra se concentre en menos manos. Los campesinos son utilizados como asalariados por la clase media propietaria, de manera que salen perjudicados por la reforma. Como resultado, los campesinos apoyarán al absolutismo y al antiguo régimen.

4. Conservadores y contrarrevolucionarios (también conocidos como serviles). Acuñaron el lema “Dios, patria y rey”, y se opusieron radicalmente al laicismo de los liberales por considerarlo como causa de desorden. La contrarrevolución se manifiesta en diferentes rebeliones militares que cuentan con el apoyo del rey, en muchos casos.

Fernando VII solicita en secreto la intervención de los monarcas europeos para restaurar su poder en España. Francia organiza una expedición militar conocida como los Cien Mil Hijos de San Luís, que penetró en España en 1823 encontrando muy poca oposición. El gobierno liberal se trasladó a Cádiz, pero el apoyo popular era tan pequeño que finalmente acepta las nuevas condiciones. Es el fin del segundo intento liberal en España (después de la Constitución de 1812).


3. Década ominosa (1823-1833)

Después del Trienio Liberal se reestablecieron todas las instituciones de la monarquía absoluta, a excepción de la Inquisición. Se abre así un período de reformismo moderado que queda a medio camino entre el liberalismo y el absolutismo.

-DECRETO DE AMNISTÍA (1824). Los absolutistas lo consideran excesivo y los liberales insuficiente. Ambos bandos organizan diferentes revueltas y los insurrectos, tanto liberales como absolutistas, serán duramente reprimidos.

Durante la primera restauración (1814-1820) se demostró que era imposible seguir gobernando sólo con instituciones propias del antiguo régimen. Ahora se van a introducir algunas reformas técnicas para hacer más efectivo el gobierno:

1. Consejo de ministros. Coordinar las acciones del gobierno.

2. Ministerio de fomento. Promover y planificar el desarrollo económico del país.

3. Reformas económicas. El encargado de llevarlas a cabo es el ministro de hacienda, Luís López Ballesteros. Son elaborados por primera vez los presupuestos generales del Estado. Este ministro también lleva a cabo una moderada liberalización económica, dando mayor protagonismo a las empresas privadas. Elabora un código de comercio y crea el Banco Real de San Fernando (heredero del Banco San Carlos) y la bolsa de Madrid.

Los liberales que tuvieron un papel destacado durante el Trienio Liberal sufrieron la represión del nuevo gobierno:

1. COMISIONES MILITARES. Tribunales militares encargados de procesar a los militares que habían jugado un papel importante durante el Trienio Liberal. Debía destituir a todos los oficiales y reconstruir un nuevo ejército leal al rey.

2. JUNTAS DE PURIFICACIÓN. Para eliminar a todos aquellos funcionarios, empleados públicos y profesores de tendencia liberal. Se encarga de investigar y anular los nombramientos realizados en la administración del gobierno liberal.

3. JUNTAS DE FE. Contra herejes y liberales. Juegan en el terreno eclesiástico el mismo papel que las Juntas de Purificación en la sociedad civil.

4. VOLUNTARIADO REALISTA. Está formado por absolutistas convencidos y sustituye a la anterior Milicia Nacional. Se encarga de extender la represión para garantizar el orden, la seguridad y la religión.

Con el fin de mantener su reinado entre liberalismo y absolutismo, Fernando VII se mantiene alejado de los absolutistas más radicales. Esto provoca un importante movimiento de oposición al  gobierno por parte de los mismos absolutistas, que quedan divididos en dos grupos:

1. Absolutistas moderados. Apoyaron a Fernando VII y a su nuevo gobierno.

2. Absolutistas realistas o apostólicos. Se opusieron al rey y apoyaron a su hermano, Carlos María Isidro, de tendencias más absolutistas, como aspirante al trono. Defienden la concentración del poder absoluto en manos del rey, el regreso a la sociedad estamental y el exclusivismo católico. Esta facción ultra dentro del absolutismo dará lugar a un nuevo movimiento político: el carlismo.

-REVUELTA DE LOS AGRAVIADOS. Cataluña, 1827. Los campesinos estaban descontentos con los impuestos y con el nuevo gobierno. Iniciaron una revuelta a la que se unieron voluntarios realistas de toda España. Desde este momento, la división en el bando absolutista será definitiva y Fernando VII tendrá dos grandes enemigos: liberales y carlistas.

4. La sucesión al trono

En 1829, Fernando VII se casó con su sobrina, María Cristina. Sus anteriores matrimonios no le habían dado descendencia, de manera que cuando María Cristina queda embarazada se plantea la cuestión sucesoria. Para garantizar la continuidad en el trono de su hijo o hija, Fernando VII derogó la Ley Sálica (proclamada por Felipe II) mediante la Pragmática Sanción: siguiendo una antigua costumbre de los reinos cristianos medievales, las mujeres también pueden acceder al trono y ser nombradas reina. Los carlistas interpretaron esta medida como un atentado contra los derechos al trono del infante Carlos. Todo queda preparado para que comience la guerra civil.

C. Conclusión

El proyecto absolutista desaparece con la muerte de Fernando VII. La revolución liberal se convierte en algo inevitable. Comienza la guerra civil que enfrenta a carlistas (partidarios del hermano de Fernando VII) e isabelinos (partidarios de Isabel, la hija de Fernando VII). Así mismo, este enfrentamiento puede ser interpretado como un nuevo enfrentamiento entre absolutismo (Carlos) y liberalismo (Isabel).