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martes, 19 de noviembre de 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA: Temas principales y secundarios en La casa de Bernarda Alba.

La casa de Bernarda Alba cuenta con una gran cantidad de temas, por lo que sería difícil establecer la prioridad entre ellos. Pensamos que cada espectador, o lector, percibirá la importancia de los temas de una forma subjetiva. Por ello no vamos a dividir los temas en principales y secundarios, si bien es cierto que hay alguno de ellos más recurrente que otros.
Comenzaremos observando las relaciones entre los personajes para hilvanar los temas que encontramos en la obra. Posiblemente, el más llamativo, significativo y explícito sea la confrontación de Bernarda contra todo el mundo y, en particular, contra la joven Adela. Hablaremos de autoritarismo y no de autoridad. La autoridad puede tener de algún modo un significado positivo, alguien puede tener "autoridad" moral o derivada de su experiencia o conocimientos, mientras que el autoritarismo con que la cabeza de familia quiere desempeñar toda su vida dificilmente puede entenderse como positivo. Muchas son las muestras del autoritarismo de Bernarda como por ejemplo en la primera palabra que pronuncia "silencio", que coincide con la última. Manda callar a todo su entorno, encierra a sus hijas en casa obligándolas a mantener un luto de ocho años, siempre está vigilante y si alguien desobedece o, simplemente, muestra disconformidad es considerado un enemigo. Desde el primer momento se ve enfrentada con el deseo de libertad representado por Adela o Mª Josefa. Ambas, por caminos diferentes, escenifican el deseo de libertad frente a la moral autoritaria y el poder absoluto de Bernarda. La rebeldía viene por la pulsión sexual, el impulso amoroso de ambas será el detonante y la fuente de energía para poder enfrentarse al poder. Mª Josefa está senil, encerrada en su cuarto, aparece en escena diciendo que quiere ir al mar con su amante y quedarse embarazada. Bernarda la controla hasta el punto de no dejarle salir al patio.Por otro lado, Adela siente un gran deseo sexual y amoroso hacia Pepe el Romano, se siente joven y con ganas de sentir la vida. Se presentará en escena con un vestido verde, rompiendo el luto, y llegará a romper el bastón de Bernarda. La máxima expresión del deseo de libertad frustrado, sin duda, es el suicidio de Adela. La máxima expresión del autoritarismo de Bernarda es su afirmación de que Adela "ha muerto virgen". Mientras se produce este enfrentamiento la resignación es escenificada por el resto de las hijas y la Poncia, el miedo les lleva a acatar la voluntad de Bernarda. 
Como hemos visto en el párrafo anterior, Adela, en edad de merecer, se enamora totalmente de Paco el Romano, pretendiente de su hermana Angustias. Sin duda esta es la relación más significativa de la obra, pero no es la única historia de amor que podemos encontrar en la representación. Sabemos que Martirio tuvo un pretendiente, Enrique Humanas, pero la vigilancia férrea de Bernarda pronto alejará toda posibilidad de felicidad para Martirio. También tenemos noticias de otras historias amorosas, siempre fuera de casa, nos encontramos con el marido de la Poncia, Evaristo Corín la rondaba en la ventana, o la pintoresca historia de Paca la Roseta y el trágico final de la hija de la Libradas. Por tanto, el amor sensual, por un lado, siempre aparece truncado por Bernarda si se produce bajo su techo, por otro, sus referencias mayoritariamente llegan desde fuera de la casa.
Por otro lado, como sabemos, el apellido Alba significa blanco, puro, inmaculado. Por lo que Lorca quiere remarcar que toda la casa de Alba es una casa inmaculada, honrada, que no tiene nada que ocultar. Pero mientras la obra se va desarrollando vamos descubriendo que la casa de Alba es más bien una casa oscura, triste, ruin, mezquina. A lo largo de los actos, vemos cómo la honra no es una cualidad propia de las mujeres que habitan la casa, ni siquiera del pueblo, más bien parece que la honra sea un concepto caduco cuyo único pilar de sustento lo encontramos en la hipocresía de la sociedad. La sociedad recrimina a Paca la Roseta, a la triste decisión de la Libradas, a los sentimientos de Adela, pero es esa misma sociedad la que ofrece la posibilidad de satisfacer los deseos que surgen, y una vez satisfechos, por indecorosos, se impone la falsa apariencia. La sociedad no se avergüenza de sus propios productos, pretende mantener la honra bajo una apariencia hipócrita. Igual que hace Bernarda en su casa ocultando a su madre o ignorando el trágico final de su hija menor: "¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestidla como si fuera doncella. ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen!".
Enlazado con el tema del párrafo anterior, vemos cómo el odio y la envidia se va alimentando por la frustración que viven las mujeres encerradas en el luto de la casa. La imposibilidad de satisfacer sus deseos de libertad, de amor, de vivir y, lo que es peor, saber que sus vidas se están marchitando entre esas paredes alimenta el odio hacia Bernarda, dictadora que ahoga toda esperanza, y la envidia entre las hermanas, pues algunas tienen la posibilidad de satisfacer su deseo de amor mientras otras ya saben que les será imposible. Gracias a las acotaciones de la obra podemos tener una comprensión más realista de este odio: "siempre con crueldad", "con odio", "con sarcasmo"... Además de la crudeza con la que los diálogos se van desarrollando.
Como hemos ido viendo, gracias a los personajes entendemos la denuncia lorquiana de la gran injusticia social que ha sufrido España a lo largo de su historia. Encontramos una pirámide, o jerarquía, social muy definida. En la cúspide encontramos a Bernarda, junto a sus hijas, que representa a la burguesía y a la clase dirigente. En lo más bajo de la pirámide encontramos a la Mendiga, que vive en la miseria absoluta y es tratada con el mayor desdén. Los eslabones intermedios están representados, por un lado, por la Poncia que trabaja para Bernarda y, en muchos casos, se encarga de las tareas más desagradables, espía y ejecuta las ordenes de su ama. Después de la Poncia tenemos a la Criada, que representa el proletariado asalariado y que ni pincha ni corta en la sociedad. Ya en el primer acto vemos ejemplos claros de esta desigualdad social en la conversación entre la Poncia y la Criada. La Poncia dice: "pero yo soy buena perra; ladro cuando me dicen y muerdo los talones de los que piden limosna cuando ella me azuza..."
Para terminar de exponer los temas, hablaremos sobre la marginación de la mujer. Lorca nos presenta la sociedad española más rancia y castiza, tomando como punto de partida un hecho histórico. Por desgracia, no podemos decir que el tema sea anacrónico sino todo lo contrario, todos los temas tratados en la obra siguen vigentes en la sociedad y mentalidad actual. Hay una fuerte dicotomía entre las mujeres "honradas" y las "pérfidas", como vimos en el párrafo dedicado a la honra y la hipocresía. Este es un tema subyacente en toda la obra, y cabe remarcar cómo se enjuicia y castiga a las mujeres de comportamiento "laxo", relajado, liberal e, incluso, autónomo. No se ve con buenos ojos que la mujer sea independiente y tome sus propias decisiones. Tanto en lo personal como en lo profesional la mujer de la España del siglo xx debe someterse al varón. En la obra encontramos los trágicos finales de las mujeres que intentan satisfacer sus necesidades personales, sin ser actos egoísta, ya que se castiga fuertemente la expresión del amor y siempre es la mujer la que sufre el castigo, aún cuando es el hombre quien comete la falta al no cumplir, egañar o aprovecharse de la situación. Ejemplo de ello son los trágicos finales de la hija de la Libradas o Adela, la historia de Paca la Roseta y, por supuesto, la condena de luto a las hijas de Bernarda.

lunes, 28 de octubre de 2013

FEDERICO GARCÍA LORCA: Los personajes de La Casa de Bernarda Alba.

La Casa de Bernarda Alba es una obra de personajes exclusivamente femeninos. El eje que vertebra y sustenta la obra es femenino. Veremos cómo el drama se produce por la ausencia y prohibición de lo masculino, el varón queda relegado a personajes que no aparecen en escena, aunque los valores propiamente masculinos si que están representados en Bernarda como “cabeza de familia”: la autoridad, la vigilancia, el dominio, etc.
Los personajes principales de la obra son caracterizados a través de gran cantidad de técnicas entre las cuales debemos destacar las siguientes. Mediante la caracterización indirecta sabemos de alguien por un tercero que le describe o presenta, por ejemplo, de Bernarda sabemos que es “dominanta” antes de que salga en escena. Martirio se define a sí misma como débil y fea, autodefinición del personaje. A través de la acción sabemos que Bernarda es rígida e inflexible. Mediante el diálogo reconocemos la afinidad entre personajes o su nivel social. Los objetos que poseen son claramente definitorios como el bastón de Bernarda que representa el poder como si de un cetro se tratase, o el vestido verde de Adela que le sirve para rebelarse contra Bernarda. Y por supuesto, los nombres propios de los personajes les definen como veremos a continuación al tratar a los personajes principales y secundarios.
 
Antes de comenzar a desarrollar los personajes vamos a tener en cuenta el escenario, dado el carácter central de la casa debemos apuntar un par de características. La casa se nos presenta como un lugar de luto, un presidio del que nadie va a poder escapar en los próximos ocho años, tiempo que Bernarda impone de luto por el finado, su marido. En lugar de ser una casa “hogareña”, donde todos los miembros de la familia quieren estar, Lorca nos presenta la casa como un escenario idóneo para las situaciones “límite”. En oposición a la casa encontramos el pueblo que, aunque no se ve en ningún momento y está regido por el convencionalismo, se presenta como el mundo exterior. Mundo del que llegarán las incitaciones a la consecución y satisfacción del deseo sexual reprimido, deseo de libertad. Aun así, el pueblo es un pueblo “malo”, donde no hay río, sólo pozos. El río simboliza lo erótico, el empuje de la juventud abocada al deseo carnal, mientras el pozo simboliza la muerte, en nuestro pueblo sólo hay pozos, sólo hay muerte. Por lo que, aunque hay cierto contraste entre el mundo interior reprimido y represor, y el mundo exterior de donde llegan las señales de libertad, todo el escenario es propicio para la desesperación, la angustia y el sufrimiento.
 
En cuanto a los personajes los dividiremos en principales y secundarios. Lorca caracteriza a los personajes principales a través de su nombre propio. Cabe remarcar que los personajes principales son los miembros directos de la familia. Empezaremos por la “cabeza” de familia Bernarda Alba, tiene 60 años, su nombre significa “con fuerza de oso”, representa la autoridad y el poder despótico. Su apellido significa pureza, blancura, inmaculada virginidad. Obsesionada por las apariencias, es cruel, orgullosa, hipócrita, sólo sabe actuar infundiendo temor a todos, la temen los vecinos y sus hijas, no tiene amigos. Está orgullosa de pertenecer a la “burguesía” del pueblo. Mientras piensa que sus hijas la respetan, en realidad lo que sienten va desde el miedo al odio pasando por la impotencia. Las hijas viven la opresión de su madre de formas distintas, y no hay muy buena relación entre ellas. Angustias tiene 39 años y es virgen, huraña, de mala salud y poco agraciada. Es la que más probabilidades tiene de casarse ya que recibió una pequeña fortuna de su difunto padre, el primer marido de Bernarda Alba. Sabe que es más importante ser rica que hermosa, razón por la que Pepe el Romano la pretende. Magdalena, de 30 años, es la que se presenta con mejores sentimientos y parece la más inteligente de sus hermanas, llora por la muerte de su padre, vive con resignación la situación que le ha tocado. Amelia tiene 27 años, no es muy llamativa, mantiene una estrecha relación con Martirio, parece triste e insegura, sumisa y temerosa. Martirio tiene 24 años, es enferma, deforme y atormentada, y la única que tuvo antes un pretendiente al que su madre rechazó (Enrique Humanes). Sus palabras están llenas de mala intención y sus acciones son ruines. Cuando llora es de odio y al final la paga con Adela, ayudando a Bernarda a desenmascarar los encuentros de aquélla con Pepe el Romano. Será la que desencadene el clímax de la obra cuando le dice a Adela que Pepe ha muerto (sólo había huido) provocando así el inminente suicido de Adela. Sólo al verla muerta reacciona con sinceridad. Adela tan solo tiene 20 años, es la única hija que se rebela contra Bernarda y su tiranía, al conocer que Angustias va a casarse con Pepe el Romano es tal la pasión que nace en su interior joven, fértil y ansioso de experiencias y libertad que llega a convertirse en la amante de Pepe el Romano y queda embarazada, le rompe el bastón a Bernarda (máximo símbolo de autoridad) reclamando y exigiendo libertad, pero su mayor expresión de rebelión y frustración es la decisión trágica que toma al suicidarse.

Entre los personajes secundarios cabe destacar a la madre de Bernarda Alba, Mª Josefa tiene 80 años y sufre de demencia senil pero se da cuenta de lo que acontece, quiere casarse en la orilla del mar y ser madre, realiza comentarios “proféticos” como “Pepe os va a devorar”, representa la necesidad de renovación en la vida. La Poncia, de 60 años, es la ama de llaves de la casa, es un personaje con los pies en el suelo, conoce bien a las hijas, mano derecha de Bernarda y sus intervenciones en las conversaciones, con su popular lenguaje, aporta realismo y coherencia. Por supuesto, Pepe el Romano, a sus 25 años es el pretendiente de Angustias, con la que pretende casarse por dinero, ya que realmente se siente atraído por Adela, con la que mantiene relaciones sexuales. Se trata de una presencia omnipresente que al carecer de diálogos y de acción podríamos clasificar como personaje sin representación. Su presencia es la desencadenante del conflicto dramático, puesto que Pepe el Romano encarna todos los deseos frustrados de las hijas, encarna al género masculino como tal. Lejos de ser un hombre caballeroso, honrado y valiente, en realidad es cobarde y ruin pues pretende a Angustias por dinero mientras utiliza a Adela para satisfacerse sexualmente.

lunes, 25 de marzo de 2013

[Apuntes de Lengua castellana y Literatura] COMENTARIO DE TEXTO. Cómo hacer un buen comentario

En 2º de Bachillerato, los exámenes de la asignatura LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA, entre otras, están orientados a la preparación de la PAU. Por este motivo, es fundamental que sepamos de qué nos examinaremos en esta prueba y qué puntuaciones podremos obtener.

La estructura del examen de la PAU es la siguiente:

I.    Comentario de texto. 4 puntos.
II.    Morfosintaxis. 2 puntos.
III.    Literatura. 3 puntos.
IV.    Léxico. 1 punto.
V.    Ortografía. Puede contar en negativo atendiendo a los siguientes criterios:  
a) los errores escasos y puntuales pueden restar hasta 1’5 puntos;                  
b) los errores abundantes y reiterados pueden llegar a quitarnos hasta 3 puntos.

Tal y como podemos comprobar, el comentario de texto es la parte del examen que tiene mayor valor. Por lo tanto, merece la pena que le prestemos la atención que se merece y que la trabajemos con interés para, así, desarrollar todas aquellas capacidades que nos permitirán hacer un buen ejercicio de comentario.

1. ANTES DE EMPEZAR A ESCRIBIR.

Para hacer un buen comentario de texto no podemos limitarnos a escribir. Hay que llevar a cabo un trabajo previo donde hagamos una lectura detallada del texto, un listado de sus contenidos esenciales y un guión con todo aquello que vamos a decir. En definitiva, se trata de un requisito muy sencillo para dotar de contenido a lo que escribimos: antes de hablar, piensa y decide lo que vas a decir.

El objetivo de esta primera fase consiste en tener claro el contenido del texto, así como también dotarnos de la materia prima necesaria para elaborar nuestro comentario. En ella podemos distinguir los siguientes apartados:

a) Lectura y subrayado del texto.

Debemos llevar a cabo una lectura atenta y minuciosa del texto, buscando todos los datos, ideas y detalles que puedan sernos de utilidad para desarrollar nuestro comentario. Conviene subrayar aquello que consideremos más importante, así como tomar notas al margen que nos ayuden a situar las diferentes ideas que aparecen en el texto.

b) Elaborar un listado con los contenidos principales.
Tras la lectura del texto, debemos hacer un listado donde aparezcan sus ideas y contenidos fundamentales. Aquellos que consideremos más significativos serán los que utilicemos para hacer el resumen, teniendo en cuenta que éste debe responder, más que a una o dos ideas concretas, al sentido general que emana del texto. Todo lo demás será utilizado para desarrollar el comentario crítico.

c) Establecer un guión donde quede claro qué vamos a decir.

Una vez que tengamos claro el sentido general del texto, así como las ideas principales y secundarias que aparecen en el mismo, debemos pararnos a pensar en aquello que vamos a decir. Como punto de partida tomaremos los contenidos del texto, pero también echaremos mano de nuestra formación cultural, nuestra experiencia personal, nuestra imaginación, nuestro razonamiento y nuestra capacidad de argumentación.

Esta parte del trabajo depende, en gran medida, de nuestras aptitudes personales y del texto a analizar, de manera que puede ser muy diferente en cada caso. Ni hay ni debe haber dos comentarios iguales. Aún así, para cuando nos quedemos faltos de ideas o, simplemente, no tengamos muy claro lo que podemos decir, existen una serie de temas que podremos tomar como punto de partida indistintamente de los contenidos del texto.

Entre otras cuestiones, siempre podremos recurrir a los siguientes interrogantes:

1.    Actualidad del tema e interés que despierta en la sociedad.

2.    Objetivo del autor: informar, opinar, denunciar, convencer, hacer reír, hacer pensar… Así mismo, también tendremos en cuenta si, en nuestro caso, el autor alcanza o no sus objetivos.

3.    Tipo de argumentos, razones e ideas que expone. Tono utilizado.

4.    Relación del tema con otros, ya sean similares o de distinto tipo. Establecer relaciones conceptuales es una de las maneras más eficaces para demostrar que entendemos el texto y que sabemos de lo que estamos hablando, aunque también puede resultarnos muy complicado si no lo hemos comprendido bien.

5.    Relación de la temática del texto con algún libro, película, canción, pintura, fotografía… o cualquier otra manifestación cultural donde se traten asuntos relacionados con los temas que aparecen en el texto.

6.    Opinión sobre el estilo utilizado por el autor: si es aburrido, ameno, claro, complicado…

7.    Relacionar el tema, o los temas, del texto con alguna experiencia personal o cercana.

2. MIENTRAS ESCRIBIMOS. Resumen, comentario crítico, opinión personal…

Ante todo, debemos tener en cuenta que lo único que puede valorar el profesor es aquello que vamos a escribir. Por lo tanto, debemos intentar que nuestro comentario sea claro, preciso y, a ser posible, ameno. Todo esto depende, en gran medida, de las capacidades lingüísticas y argumentativas de cada alumno, aunque también existen algunas técnicas básicas que pueden ayudarnos a realizar un buen comentario.

a) Resumen.

Debemos demostrar que hemos comprendido el texto. Es conveniente hacerlo de manera breve, a ser posible en unas pocas líneas (entre 5 y 10), y dar la sensación de que estamos seguros de lo que decimos. Para ello usaremos frases cortas, sin subordinadas o con relaciones de subordinación muy sencillas, prescindiendo de los adornos o recursos estilísticos. El lenguaje debe ser sobrio, sólido, claro, preciso… poniendo mucho cuidado en elegir aquellas palabras que transmitan nuestras ideas del modo más fiel posible.

En lo que se refiere al contenido, lo ideal es comenzar enunciando cuál es el sentido general del texto, la idea central o el razonamiento principal. Después, podemos apoyar esa primera afirmación en alguna o algunas de las ideas secundarias que aparecen en el texto. De esta manera proporcionamos una información breve, pero no sesgada, del contenido del texto.

b) Comentario crítico.

En esta parte comentaremos cada uno de los aspectos que, previamente, hemos seleccionado en el guión de contenidos (apartado 1. c), así como otros que puedan ir surgiendo sobre la marcha. Se trata de demostrar que, tras entender la lectura, somos capaces de analizar el texto y hablar sobre él desde nuestro propio punto de vista.

Ésta es la parte más creativa del comentario de texto, y es aquí donde debemos demostrar nuestras habilidades a la hora de razonar, argumentar y redactar. Debemos ser atrevidos y decididos, pero nunca presuntuosos. Utilizaremos un lenguaje algo más elaborado que en el resumen, con más adornos y recursos estilísticos. Todo esto, claro está, siempre dentro de nuestras posibilidades: debemos escribir de la forma que nos resulte más cómoda, sin que el lenguaje utilizado quede por encima de nuestras posibilidades. De lo contrario, no será complicado que terminemos equivocándonos en algo.

El comentario crítico debe quedar organizado en párrafos y cada párrafo debe contener una idea o un razonamiento completo. También podemos usar párrafos introductorios, aclaratorios, completivos, explicativos… Al margen de esto, tenemos plena libertad para dar al texto la estructura que queramos.

c) Opinión personal.

Lo que interesa al profesor no es aquello que opinamos sobre tal o cual cosa, sino la manera en la que expresamos nuestras opiniones. Esto no constituye un apartado distinto, sino que debemos incluir nuestras opiniones personales a lo largo de todo el comentario crítico. Sobre todo, hay que demostrar madurez y capacidad crítica, aunque también es importante que seamos capaces de expresar con corrección lo que pensamos. Hay que tener en cuenta que el profesor esperará de ti unas capacidades propias de una persona de tu edad, ni más ni menos, de manera que no debes tener miedo de expresar lo que piensas del modo en que creas más adecuado.

También podemos reservar nuestra opinión para el final del comentario. En ese caso, la desarrollaremos, a modo de conclusión, en el último párrafo.

Cualquiera de las dos opciones es igual de válida y elegir entre una u otra no debe influir para nada en el contenido.

d) Conclusión.
Se incluye en el último párrafo y debe servir como final del comentario. No se trata de dar una solución o respuesta definitiva a las cuestiones planteadas en el texto sino, más bien, de acabar nuestra redacción de un modo preciso.

Su contenido puede variar mucho dependiendo del tipo de comentario que hayamos hecho y del tono que le queramos dar. Así, podemos encontrar conclusiones a modo de síntesis, irónicas, interrogativas, reflexivas, redundantes, surrealistas…

3. PARA TERMINAR. Criterios de evaluación, partes del comentario, practicar para aprender…

El comentario de texto es un ejercicio práctico donde debemos mostrar una serie de habilidades adquiridas durante todos nuestros años de formación académica. Estas habilidades se desarrollan y perfeccionan con la práctica, de modo que tan sólo repitiendo este ejercicio muchas veces podremos llegar a dominarlo o, en caso de no conseguirlo, alcanzar el nivel suficiente para aprobar esta parte del examen.

Al margen de este requisito imprescindible, las siguientes pautas generales darán a nuestro comentario la solidez, precisión y organización necesarias para alcanzar la mayor nota posible.

a) Criterios de evaluación.

1. Hay que centrarse en el texto, en el contenido, en la temática… Los detalles periféricos como el nombre o vida del autor, la fecha o el medio donde ha sido publicado… no son importantes.  

2. El resumen no es una pregunta independiente que debamos contestar por separado, sino que va incluido en la pregunta general del comentario. Por ello, no debemos contestarlo en un apartado especial sino integrarlo en el primer párrafo de nuestra redacción.

3. No se deben copiar enunciados textuales que aparezcan en el fragmento, sino utilizar nuestras propias palabras y ser originales en lo que estemos diciendo.

4. Es importante relacionar el texto con todo aquello que ya sabemos: vivencias, conocimientos relativos a otras materias, películas, libros, canciones… En definitiva, debemos demostrar que poseemos una formación cultural suficientemente amplia y que somos capaces de situar en ella el texto que estamos comentando.

5. Tus argumentos no deben convencer al evaluador, pero sí demostrar que se adecuan a lo que se espera de una persona de tu edad. Por este motivo, debes procurar que tus razonamientos no sean demasiado inmaduros o simplistas.

6. La valoración crítica y la opinión personal deben estar muy presentes en el comentario. Desarróllalas siempre que sea posible y no tengas miedo a decir lo que piensas.

b) Estructura del comentario.
La evaluación del comentario se hace de forma global y puede alcanzar hasta un máximo de cuatro puntos. Esto quiere decir que el evaluador podrá repartir esos cuatro puntos como estime conveniente. Aún así, la estructura de partida de nuestro comentario se debe ajustar a los siguientes aspectos:

1. Comprensión del texto (hasta 1 punto). Debes demostrarla, básicamente, en el resumen.

2. Organización de las ideas (hasta 1 punto). Separar las ideas en párrafos, incluir una conclusión adecuada al contenido, redactar de forma fluida… En definitiva, demostrar que sabes lo que estás diciendo.

3. Valoración crítica y opinión personal (hasta 2 puntos). Aquí debes demostrar comprensión, madurez y capacidad para expresar tus propias opiniones.

por Francisco García Morales
Asociación cultural ÁGORA-FEC